Dormir no es simplemente un periodo de inactividad; es un proceso biológico crítico durante el cual el cuerpo regula hormonas fundamentales para el control del peso y el apetito. La privación del sueño altera el equilibrio de la leptina (la hormona de la saciedad) y la ghrelina (la hormona del hambre).
Estudios observacionales han demostrado que las personas que duermen menos de siete horas por noche tienden a consumir más calorías al día siguiente, especialmente de fuentes ricas en carbohidratos refinados. Esto se debe a que el cerebro busca una fuente rápida de energía para compensar la fatiga. Por lo tanto, una estrategia de bienestar integral debe considerar la higiene del sueño como un pilar tan importante como la nutrición misma.
Información educativa sin fines de diagnóstico. Consulte a un especialista si tiene trastornos crónicos del sueño.